En el Real Decreto 1110/2007, en la orden ITC 3860/2007 y en la instrucción técnica IET 290/2012 se obliga a las compañías distribuidoras de electricidad a substituir, antes de finales de 2018 los contadores actuales de potencia menor o igual a 15 kW por contadores que tengan la capacidad de telegestión.

Estos contadores son “inteligentes”, tienen telemedida (que no es más que la lectura a distancia de los consumos) y pueden efectuar telegestión (realizar operaciones a distancia). De esta manera, se puede conseguir una factura del consumo eléctrico con lecturas reales y precisa.

 

Con estos contadores se obtiene más flexibilidad y adaptabilidad de tarifas puesto que cada usuario puede adaptar las tarifas contratadas a sus necesidades, no al revés. También se gana en eficiencia puesto que se pueden conocer al detalle los consumos de la vivienda facilitando el ahorro y el consumo responsable de energía.

La instalación del contador inteligente es gratuita para el usuario si tiene el contrato de alquiler, pero si debe hacerse alguna modificación para que el contador funcione correctamente los gastos correrán a cargo del usuario.

El cambio al contador inteligente no supondrá ningún cambio en las características contractuales.

Para aprovechar al máximo todas estas implementaciones es necesario que el contador eléctrico inteligente esté integrado en el sistema de telemedida. Es la compañía suministradora quien debe informar al cliente de este hecho relevante.

Con la digitalización de la factura el usuario adquiere el control de su consumo eléctrico y puede conocer, al instante su gasto. Se podrá conocer el importe de la factura eléctrica antes de ser cobrada y ser avisado si el importe es superior a un límite establecido por el usuario.

El precio de alquiler del contador se incrementa un 40%. El precio está fijado por ley.

La vida útil de los contadores se verá reducida también por ley. Al ser un aparato digital, la caducidad se verá afectada por su obsolescencia electrónica. Siendo así, es mejor que el contador sea alquilado.

La telegestión y la telemedida suponen grandes ventajas para las compañías eléctricas ya que se produce un gran ahorro de personal al no efectuarse las lecturas visuales. Obviamente todas las lecturas del consumo serán reales.

Las operaciones de mantenimiento se pueden efectuar también a distancia. Las incidencias se pueden identificar mejor y las reclamaciones (con sus consiguientes indemnizaciones) deberían bajar sensiblemente.

Obviamente las compañías eléctricas conocerán los hábitos exactos de consumo de los clientes y pueden actuar en consecuencia ofreciendo servicios y condiciones individualizadas. Por ejemplo, un cambio de potencia contratada o una tarifa de discriminación horaria podrán efectuarse de inmediato. Los clientes que opten por la discriminación horaria no necesitarán un contador extra.

Los nuevos contadores son más difíciles de manipular, pero también pueden ser alterados.

Las edificaciones o viviendas que tengan instalación de autoconsumo deberán tener un contador eléctrico digital bidireccional, es decir, que sume los consumos y reste los autoconsumos generados. Los primeros contadores inteligentes no disponían de esta función pero los de segunda generación ya sí.

Con la telegestión las compañías eléctricas pueden cambiar el software del contador sin que nadie lo perciba. Teóricamente cualquier modificación del llamado “firmware” del contador eléctrico digital debe quedar registrada por ley.

En cierta manera, con las medidas en tiempo real que los contadores inteligentes proporcionan se elimina cierta privacidad personal puesto que pueden deducirse comportamientos y hábitos personales que pueden atentar contra la privacidad personal..

Como electricistas en Madrid, nuestra amplia y dilatada experiencia en el sector eléctrico nos permite solucionar cualquier problema o duda que pueda surgir este cambio obligado al contador eléctrico de consumo. No dudes en contactar con nosotros.